jueves, 11 de diciembre de 2008

HOJAS SECAS

jueves, 11 de diciembre de 2008

Por Macarena Richmond

No crea que sólo el dinero hace la felicidad. Si bien es cierto que en algunas ocasiones la financia, también existen otras alternativas para alcanzar la dicha. Así es que no siga esperando encontrarse con Farkas para ser feliz, o quédese esperando, pero por mientras intente buscar fragmentos de felicidad en lo cotidiano, en lo que le provoca placer en el diario vivir
Por ejemplo, en una acción tan sencilla, como ir caminando por una calle o un parque, se puede lograr esa satisfacción momentánea. Es lo que sucede cuando voy por la calle, y escucho el paulatino "crunch" que se produce al pisar las hojas secas. Esa sinfonía fracturada que te relaja es algo así como pedacitos de felicidad accesible. Claro que el placer comienza antes del sonido. El sonido vendría a ser el clímax de toda la acción.
El placer comienza visualmente, cuando vas caminando aburridamente y derepente te encuentras a pasos de la hoja deformada por el pasar del tiempo, con un color entre café y amarillo (las más deformes y de color café claro completo son las mejores). De solo ver la forma de prominencias irregulares comienzo a imaginar la lenta quebrazón que se producirá.
Entonces decido avanzar. Levanto el pie, lo bajo y ahí está: el crujido extasiante comienza a hacerse realidad y también comienza a enviciarme pues enseguida empiezo a dar más pasos en busca del mismo sonido repetidas veces. Crunch, crunch, crunch, escucho (un ruido similar a los Petazetas, quizá por esta asociación comienzo a sentir mini explosiones en la boca). De repente me topo con alguna que otra hoja “pirata”, que por su apariencia te hace pensar que sonará, pero no, su consistencia es húmeda y queda intacta bajo el pie.
Y así sigo, haciendo crujir el pedacito de vereda que las abarca, crujir que no me dejará tranquila hasta que vea todas las hojas inflamadas convertidas en pequeños fragmentos, diminutos corpúsculos que al fin me dejan en paz. El objetivo está logrado, el oído ha concluido su orgasmo...Hay otros miles de grandes placeres, por ejemplo reventar los globitos chicos que tienen algunas bolsas, sentir olor a café de grano recien molido y miles de otras minucias en extremo agradables. Pqueños grandes placeres, todos a la vuelta de la esquina y lo mejor de todo es que son gratis.

Entonces,¿Cuál es tu pequeño gran placer?

0 comentarios: